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Universidad Complutense - Facultad de Filosofía
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REPOSITORIO OAI-PMH de la BSF

HEMEROTECA
SOLAR

PRESENTACIÓN


   Las reflexiones constantes, la lucidez permanente, el ejercicio continuo del pensamiento hacen que tengamos la responsabilidad de presentar investigaciones, intuiciones, traducciones, modos de ver la realidad, ensayos que motiven o sean muestra de meditaciones y planteen cierta necesidad de un espacio real y vital para el establecimiento de una comunidad dialógica.

   Esto significa que buscamos, en la colectividad en la que estamos insertos, cumplir roles de interlocutores, asiduos al intercambio de opiniones, pareceres, visiones, revisiones. Además, en nuestro país, ello corresponde a las esferas de la sociedad que tienen que poseer un sentido ético y de compromiso con los procesos históricos y discursivos. Luego de las feroces luchas internas políticas y la dictadura fujimontesinista, en una terrible etapa de posguerra, tenemos todavía que padecer la deplorable situación de la filosofía universitaria, la palidez institucional por las regiones del pensamiento. Queremos repensar (para usar una urgencia ineludible mostrada por el profesor David Sobrevilla) nuestros procesos de transmisión del conocimiento humano y más todavía en una región donde se acentúa la mezquindad cultural.

   Lo decimos además, porque existe un impresionante abismo entre nuestras tradiciones filosóficas latinoamericanas e incluso dilatadas hasta el mínimo conocimiento de la filosofía española y más todavía la ausencia de filosofar en español. Desde los desterrados hispanos en plena eclosión franquista, en los famosos, incendiarios e influyentes debates sobre el carácter de nuestra filosofía de Augusto Salazar Bondy, Leopoldo Zea, Gaos, Miró Quesada, Villoro, de reconocida dimensión continental y de gran vitalidad filosófica con inserciones notables en el debate filosófico contemporáneo, pasando luego por una defensa cerrada del catolicismo conservador frente al discernimiento propuesto por la teología de la liberación encabezada por Gustavo Gutiérrez, y, en reiteración pedestre, hasta nuestra miseria filosófica actual.

   Y en el sentido de nuestra orfandad comunicativa proponemos un acercamiento de nuestras comunidades filosóficas no sólo latinas sino iberoamericanas. Y más allá de las coincidencias geográficas y lingüísticas está el ejercicio del pensamiento que tiene que responder a su historicidad. A la necesidad inevitable de filosofar en español. Por ello, los que escribirán en esta revista serán de las diversas comunidades filosóficas iberoamericanas, estudiantes peruanos y latinoamericanos que están formándose en universidades en el ámbito mundial, profesores de prestigiosas universidades latinoamericanas, norteamericanas y europeas, estudiantes y profesores peruanos, así como todo aquel que tenga algo que decir sobre nuestra situación en todos sus ámbitos posibles. Pero a todos los atraviesa un sentido de responsabilidad con la comunidad iberoamericana e intentan reducir ese solipsismo cultural en el que estamos entrampados.

   Por ello esta revista de filosofía, su carácter de muestrario de inclinaciones reflexivas, de pretender manejar posibilidades de respuesta a las tan múltiples como ásperas interrogantes que nos subyugan; como el amigo Vallejo, que en implosión visceral murmuraba «Quiero hablar pero me sale espuma». Nuestra periodicidad intentará evitar las muertes prematuras de las publicaciones en este país. Es decir, sin nostalgias helénicas o telúricas, sino más bien una filosofía mestiza, con toda la connotación cultural que implica. Queremos revitalizar, tornar en festín conceptual lo ideológicamente desencajado, y usar el castellano para pensar desde nuestra historicidad.

   Es que nuestra historia de la reflexión filosófica recién se está haciendo. Ha habido largos siglos de desprecio como el complejo ideológico de asumir la imposibilidad del ejercicio filosófico, de negar períodos de pensamiento a priori (el caso de la colonia es ejemplo de lo que menciono), de los célebres debates sobre la autenticidad de nuestra filosofía engarzados además con un preocupación continental de la cual no queda más que la melancolía. Parto de una certeza: estamos ante la peor etapa de la filosofía en nuestro país. Pocas veces, en algún ámbito de las humanidades, se muestra en todo su esplendor semejante debacle. Obviamente, para los lectores futuros, será un documento descriptivo no sólo de un estado de ánimo sino de una reflexión compartida. Es también un ejercicio de profilaxis pública, de ritual catártico, tan poco deseado en nuestra casi desaparecida comunidad filosófica.

   Para finalizar esta breve presentación quiero agradecer al Centro Cultural de España en el Perú, en la persona de su director Ricardo Ramón, que sin dudarlo y con una fibra espiritual estupenda mostró todo su apoyo a este proyecto, es gracias a él y a su ánimo que se puede publicar este sueño; al Fondo Editorial de San Marcos, y a su director José Carlos Ballón siempre predispuesto a celebrar nuestras ocurrencias filosóficas y que a pesar de las carencias económicas muestra una vitalidad editorial impresionante; a la Fundación Ford, de la cual soy becario y nos permite creer en las oportunidades, en un mundo menos desigual y más tolerante y que ha alimentado la posibilidad de reafirmar nuestra creencia en las utopías, al Instituto de Estudios Peruanos, a Cecilia, Elsa y Jorge, que ha acogido y fomentado generosamente este sueño. A los amigos y profesores que han confiado en mi persona, agradezco sus señales constantes de afecto como Song No de Purdue University, Rafael Ramón Guerrero de la Universidad Complutense de Madrid, a Patrice Vermeren de París 8 Vincennes Saint Denis, a la extrema amabilidad de Horacio Cerutti de la UNAM, y a los maestros sanmarquinos David Sobrevilla, Francisco Miró Quesada Cantuarias, Juan Abugattas, Miguel Polo y Zenón Depaz de los cuales se ha aprendido la honestidad, el encanto y la obligación del pensamiento filosófico en nuestro país. Finalmente, a los entrañables cómplices, que en nuestras conversaciones inmensas y nocturnas cimentaron otras maneras de celebrar la vida, Juan Antonio Bazán, Francisco Miró Quesada Westphalen, Tania Morán y Agueda Noriega.




         Rubén Quiroz Ávila
         Lima, 2005

         http://www.revistasolar.org.pe



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